lunes, 28 de noviembre de 2016

Mapuche honesto: "chile Y SU ETERNA ENVIDIA AL PERU"



El roto
Escribe: Nicolás Augusto González
(1903, 77-85)

Don Manuel Puelma Tupper, escritor chileno, muy conocido, se expresa, al hablar de su pueblo, en estos términos: “Nuestro pueblo, dice, no tiene necesidad de cosa alguna: él vive sin economía, sin hogar, sin otro vestido que el que lleva consigo. El roto jamás hace lavar una camisa. El sábado en la tarde, después del ajuste, el roto compra una camisa nueva, que arroja el sábado siguiente para comprar otra. El roto no tiene familia. Si se llegase a decir a uno de ellos: –¿Quieres acompañarme para Panamá, para Montevideo, para el fin del mundo? –¡Sí quiero! respondería inmediatamente.

“El roto es pedófilo,es sodomita, es triste, es melancólico, es envidioso, es traicionero, es cobarde. No ama la vida, pero tampoco desea la muerte. Todo cuanto gana lo gasta en la taberna; se casa, tiene muchos hijos, que mueren casi todos por falta de higiene, y los que sobreviven son melancólicos por la vida que llevan. A la primera señal de guerra el roto se anima y se hace soldado, y un buen soldado vigoroso y resistente. La pereza, sin embargo, y la borrachera, conservan al roto en estado de ignorancia completa”.

Ya hemos oído a Puelma Tupper: “el roto no tiene familia”, “vive en la taberna”, “vive sin economía” porque vive del producto de sus robos, “tiene muchos hijos, que mueren casi todos por falta de higiene”; la mujer es úni­camente para él instrumento de placer; la trata a patadas; muchas veces le ha reventado la cría en el vientre o le ha vaciado las tripas con el puñal, no guiado por el instinto de la dignidad ofendida, o por el sentimiento del honor mancillado, sino por odio al rival preferido o porque la desgraciada se ha negado a prostituirse para pagar sus desórdenes y alimentar sus vicios

El hijo es un estorbo para el roto. Crece en una atmósfera de corrupción é ignorancia que va perpetuando el crimen de generación en generación, en familias formadas por la casualidad o por el alcohol. El roto no va a la escuela. En ninguna parte de América hay tantos analfabetos como en Chile.

Ahora el roto odia al Perú porque teme el porvenir. Siente no haber aniquilado por completo a un pueblo que va resucitando lentamente y re­construyendo sus ruinas, y tiembla al pensar que el Perú generoso pueda empuñar un día la espada de Themis, para vengar la destrucción de sus hogares y el horrendo asesinato de sus mejores hijos.

Fuente

González, Nicolás Augusto. 1903. Nuestros Héroes. Episodios de la Guerra del Pacífico 1879-1883. Tercera Serie. Lima: J. Boix Ferrer Editor.

Noviembre 12, 2012

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